jueves, 19 de febrero de 2009

3:56 AM - Versión 2 (con texto)

Sólo un lento y quejoso aullido nocturno rompía la monótona blancura. Apagado y lúgubre sonido, acompasado al tañido de letanía de un triste esquilón. Apenas entrevisto en la espadaña de la vieja ermita que, solitaria, sobresalía del lechoso manto que cubría la explanada de aquel pueblo de aspecto moribundo que se aferraba como podía en la ladera de la sierra. La niebla, lentamente, cubría las trémulas y escasas luces del pueblo, un espeso frío, mortecino sudario ocultaba pausadamente los accidentes del camino y las tapias y paredes de aquel viejo pueblo donde las piedras callaban sus secretos, sus miedos, sus terrores nocturnos. Las pocas luces que atravesaban los escasos ventanucos iluminados acentuaban el aspecto fantasmagórico del lugar. 
Un gato bufó al paso del solitario fotógrafo que aterido de frio intentaba salir de allí....

Nota 1: Texto de Malo Malísimo.
Nota 2: La foto está ahora en alta resolución.

5 comentarios:

Malo Malísimo dijo...

Vas a conseguir que me sonroje.
Tanto honor ...

Gracias Maestro.

JOSÉ dijo...

¡chapeau!

Los dos merecéis una vuelta al ruedo.

Un saludo

Likuid dijo...

Gracias pareja!!

Pantagruel dijo...

Hermosa foto, y hermoso texto, pero, coño, no veo la espadaña esa!

Likuid dijo...

Panta, tu no la verás, pero es que yo ni siquiera sé qué es... ;)